Requisitos para registro de marca

El objetivo de una marca es permitir al consumidor identificar la fuente de un producto o servicio con respecto a otro del mismo tipo.

Una marca puede ser un signo visible que distinga productos o servicios de otros de la misma especie o clase en el mercado. 

Existen varios requisitos y exclusiones respecto a lo que se puede registrar y lo que no. Es conveniente conocer estos requerimientos desde antes de comenzar a utilizar un signo o palabra como marca para nuestros productos o servicios con el fin de evitar empezar a utilizar una marca que no podremos registrar.

De acuerdo al art. 88 de la Ley de la Propiedad Industrial, “se entiende por marca a todo signo visible que distinga productos o servicios de otros de su misma especie o clase en el mercado.”

Los signos que pueden constituir una marca son, entre otros:

  • Las denominaciones y figuras visibles, suficientemente distintivas, susceptibles de identificar los productos o servicios a que se apliquen o traten de aplicarse, frente a los de su misma especie o clase; 

  • Las formas tridimensionales;

  • El nombre propio de una persona física, siempre que no se confunda con una marca registrada o un nombre comercial publicado.

Algunas de las exclusiones para registrar una marca enumeradas en el artículo 89 de la Ley son:

  • Los nombres técnicos o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca, así como aquellas palabras que, en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales, se hayan convertido en una designación usual o genérica de los mismos.

  • Las denominaciones que, considerando el conjunto de sus características, sea descriptivas de los productos o servicios que traten de protegerse como marca.

  • Palabras descriptivas o indicativas que en el comercio sirvan para designar la especie, calidad, cantidad, composición, destino, valor, lugar de origen de los productos o la época de producción.

  • Las denominaciones geográficas, propias o comunes, y los mapas, así como los gentilicios, nombres y adjetivos, cuando indiquen la procedencia de los productos o servicios y puedan originar confusión o error en cuanto a su procedencia.   

  • La traducción a otros idiomas, la variación ortográfica caprichosa o la construcción artificial de palabras no registrables.

  •   Las denominaciones, figuras o formas tridimensionales animadas o cambiantes, que se expresan de manera dinámica, aún cuando sean visibles.

  • Formas tridimensionales que sean de dominio público o que se hayan hecho de uso común y aquellas que carezcan de originalidad que las distinga fácilmente, así como la forma usual y corriente de los productos o la impuesta por su naturaleza o función industrial;

  • Las letras, los dígitos o los colores aislados, a menos que estén combinados o acompañados de elementos tales como signos, diseños o denominaciones, que les den un carácter distintivo.

  • Las que reproduzcan o imiten sin autorización, escudos, banderas o emblemas de cualquier país.

  • Las denominaciones de poblaciones o lugares que se caractericen por la fabricación de ciertos productos, para amparar éstos, excepto los nombres de lugares de propiedad particular, cuando sean especiales e inconfundibles y se tenga el consentimiento del propietario